En este 8 de marzo, os recomendamos el siguiente vídeo de Eduardo Galeano, quien, como siempre agudo y certero, nos relata a su modo y manera algunas historias de mujeres. Dura casi media hora, pero no tiene desperdicio.
Finalizamos esta entrada con un micro relato del propio Eduardo Galeano cuya lectura también recomendamos:
LA AUTORIDAD
En épocas remotas, las mujeres se
sentaban en la proa de la canoa y los hombres en la popa. Eran las
mujeres quienes cazaban y pescaban. Ellas salían de las aldeas y
volvían cuando podían o querían. Los hombres montaban las chozas,
preparaban la comida, mantenían encendidas las fogatas contra el
frío, cuidaban a los hijos y curtían las pieles de abrigo.
Así era la vida entre los indios onas y los yaganes, en la Tierra del Fuego, hasta que un día los hombres mataron a todas las mujeres y se pusieron las máscaras que las mujeres habían inventado para darles terror.
Solamente las niñas recién nacidas se salvaron del exterminio. Mientras ellas crecían, los asesinos les decían y repetían que servir a los hombres era su destino. Ellas lo creyeron. También lo creyeron sus hijas y las hijas de sus hijas.
Así era la vida entre los indios onas y los yaganes, en la Tierra del Fuego, hasta que un día los hombres mataron a todas las mujeres y se pusieron las máscaras que las mujeres habían inventado para darles terror.
Solamente las niñas recién nacidas se salvaron del exterminio. Mientras ellas crecían, los asesinos les decían y repetían que servir a los hombres era su destino. Ellas lo creyeron. También lo creyeron sus hijas y las hijas de sus hijas.








